miércoles, junio 28, 2006

Sobre la libertad

No pocos mexicanos en estos días se encuentran nerviosos por los comicios electorales en el país. Yo estoy entre ellos. Sé que el camino que emprendamos ahora va a definir nuestro futuro y si he de ser sincero, no sé bien por quién votar. Claro...algunos de ustedes me dirán pues el bueno es:.... Y me pueden dar sus puntos de vista a favor o en contra de tal o cual candidato. Pero, yo todavía no sé.
He estado leyendo en estos días algunos libro de Eduardo Galeano. Es increible lo él describe acerca de lo que pasó en Argentina. Tanto terror y del cuál tan poco se sabe en nuestro país. Es como un guíon de una película dirigida por un sádico. Gracias a Eduardo Hughes Galeano he saboreado como nunca la libertad. Bueno, gracias también a un cubano.
No quiero hacer una historia dramática del acontecimiento. Pero mi amigo Oscar y yo conocimos a un cubano hace años. El llegó al negocio de Oscar (un cibercafe ya fenecido) buscando al compatriota que tenía una agencia de viajes aquí en la ciudad. El sujeto no se encontraba y el señor se veía realmente desesperado. Pensó que quizas nosotros podríamos ayudarle. Nos relató su historia: Venía huyendo de Cuba, del régimen. Al llegar al Istmo de Tehuantepec uno de sus hijos enfermó y murió. Y la otra, la más pequeña, estaba también enferma. Unos judiciales lo extorsionaban pues tenía que pagar las medicinas, las mismas que no pudieron hacer nada por el hijo pero que tal vez si algo por la hija, y los costos del entierro. Él, como era de esperarse, no tenía ni un céntimo y no sabía que hacer. Nos preguntó que cuanto era lo que tenía en la mano. Le dijimos que como treinta pesos. Nos preguntó después que si era mucho tres mil pesos. Le dijimos que no pero que no teníamos en ese momento esa cantidad. Tan solo le pudimos ofrecer nuestra compañia para ir a una estación de radio desde la cual finalmente se emitió un mensaje a los cubanos que quisieran ayudar a este camarada. Al regresar al negocio de mi amigo un señor se ofreció a llevarlo a donde se creía que se encontraba el cubano dueño de la agencia de viajes. No pudimos ayudarlo más. Y no volvimos a saber de él nunca más.
Este hombre nos dió una cátedra sobre la libertad con una cuantas palabras: Cuando ibamos en taxi rumbo a la estación nos dijo con un nudo en la garganta. "Ustedes no saben lo que es la libertad, no saben lo que es poder hacer lo que tu quieras en tu país.... si yo regreso a Cuba me matan llegando." Sus ojos húmedos no parecían ser capaces de mentir.

0 Comments:

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un vínculo

<< Home