martes, mayo 23, 2006

No a la identidad

Si nuestras escuelas nos enseñan la limpieza del Estilo Tipográfico Internacional y el funcionalismo de la Bauhaus, y nuestros ejercicios universitarios los ponen en práctica hasta el hartazgo para corroborar que hayamos aprendido la lección, ¿por qué eso no se encuentra en nuestras calles?

Sebastián Sumbre pone el dedo en la llaga de todo diseñador consciente de su profesión. Los diseñadores creamos identidades todo el tiempo de productos, de servicios, etc. Pero al hacerlo contribuimos al acrecentamiento de la identidad posmoderna emanada del primer mundo. Una forma de colonialismo ideológico que al final esclaviza nuestro cotidianeidad haciéndonos perder nuestra identidad como naciones con historias y vidas diferentes de las de nuestros vecinos más acaudalados.
Imaginen simplemente el mundo a principios de siglo. Las distancias entre una nación como México, eternamente semiesclavizada, y Paris, la ciudad luz cuna del progreso estético e ideológico, eran insalvables y aunque Señores como Porfirio Díaz intentaron afrancesarnos al final fue una cuestión de forma y no de fondo pues resulta imposible injertar en una nación miles de años de historia.
Latinoamérica nunca ha estado lista para competir con el primer mundo por diversas razones económicas y políticas. Y menos ahora si es que seguimos los pensamientos de diversos intelectuales de nuestro país que creen fervientemente que nuestro presidente lo único que sabe es jugar el rol de "cachorro del imperio".
Hablando de diseño, es evidente que los diseñadores mexicanos (y me atrevo a decir que la mayoría de latinoamericanos) hemos vivido siempre bajo la inmensa sombra del diseño hecho en los Estados Unidos. Y la cuestión no es si esto es bueno o malo sino preguntarse si puede ser de otra forma.
En japón tienen una saludable vida en lo que respecta al diseño (pienso en su diseño de empaque) gracias en parte a un exacerbado sentido nacionalista y hasta xenofóbico. Pero en México hemos estado tan acostumbrados a que nos hagan mirar hacia el norte que hemos olvidado mirar hacia el centro -o hacia el sur-.
No estoy diciendo que todo lo que hagamos tenga que utilizar elcolor rosa mexicano, o verde o que sé yo. Estoy planteando la interrogante de como podemos hacer diseño mexicano sin hacer diseño "mexicano". Esta cuestión me ha acompañado desde la carrera y temo decir, amables lectores, que aún no encuentro la respuesta. Una posible respuesta es que no importa de donde sea el diseño sino que se haga bien. Pero a pesar que creo que esto es cierto pienso además que el diseñador tiene una responsabilidad con la sociedad en la cual vive y que, por lo tanto, debe devolverle a la misma al menos un poco. Esto tal vez ayudando a que esta sea consciente de si misma. De su patrimonio que no solo consiste en los edificios históricos o en sus objetos artísticos. Sino también en la idiosincracia, todo aquello que nos hace ser lo que somos. Porque una sociedad consciente, es una sociedad viva, que no se rinde ante los embates extraños y ajenos. Pero también flexible y dispuesta al cambio pues lo único de lo cual no podemos dudar es de que estamos inmersos en una dinámica global querámoslo o no.

//link: Foro Alfa

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