martes, abril 11, 2006

Del diseñador como ente visual

Nuestro mundo es un mundo visual pues el 70% de nuestra percepción la ocupa nuestra vista. Pero los diseñadores debemos utilizar el 80% pues nuestra tarea es generar nuevas soluciones a problemas gráficos a través de un conjuntó de técnicas sustentadas en una teoría (no siempre bien asimilada). Estas soluciones siempre deben tomar en cuenta el contexto en el que se relacionarán con los posibles receptores. Toda solución lleva implícita el estudio del conjunto de signos que interactuaran con nuestro objeto (llámese carte, logotipo, espectacular, etc.) pues esta relación afecta, de manera sutil o evidente, la percepción del mismo.
Pero antes de que un diseñador piense siquiera salir al mundo a empezar a "cambiarlo" debe ser consciente que su tarea no puede continuar a menos que se dedique al estudio minucioso de la vida visual de nuestra sociedad. Es decir, al estudio de todos los signos creados o percibidos como tales por esta.
El ser humano es básicamente materia en movimiento que percibe energía a través de los sentidos. Estos tienen la monumental función de ordenar la realidad para hacerla coherente para nuestra mente. Piensenlo bien, realmente estamos rodeados de campos electromagnéticos y objetos sin coherencia. Nosotros creamos nuestra propia realidad. Una silla café ni siquiera es café nosotros la percibimos como tal.
La importancia del estudio del sistema de signos que conforman nuestra realidad es tal que la falta de este conocimiento le impediría al diseñador siquiera comenzar su tarea. Pues este se atiene, por lo menos en un principio, a los códigos que rigen las estructuras gráficas convencionales de nuestra sociedad.
Pero al punto que realmente me interesa tratar es que nosotros como diseñadores debemos ser entes visuales críticos. Si bien estamos inmersos en una realidad que muchas veces nos abruma por la infinita cantidad de mensajes gráficos somos los seres más capacitados para discernir los mensajes de calidad de los que son pura basura.
Cuando observemos una pintura no nos quedemos en la superficie. Una pintura (sobre todo las de la edad media hasta principios de este siglo) es un código que va en ocasiones más alla de la simple impresión emocional que pueda tener sobre nosotros. Generalmente son verdaderos tratados de signos y símbolos que, en la mayoría de los casos, solo los conocedores pueden explicar. Y lo mismo sucede con la revistas. No importa cual sea. Cosmopolitan, National Geographic, MacWorld, Colors. Son sistemas de signos en si. Un diseñador no se puede dar el lujo de hojear una revista debe descifrar los códigos que se establecen entre objeto y receptor. No para repetirlos sino para entenderlos y posteriormente enriquecer la tarea de creación.
Indudablemente lo mismo sucedería con la televisión. Mucho se le ha criticado a este medio moderno de comunicación. No estoy diciendo que miremos la televisión durante ocho horas. Simplemente quiero decir que cuando mires la televisión no lo hagas como la tía que ve la novela de las ocho. Sino como un profesional de la imágen. Entiende los mensajes, la forma en que están representados. La tele es una gran herramienta si la sabemos aprovechar. Canales como Discovery Channel y NatGeo utilizan cortinillas poseedoras de una estética indiscutible. Así también podremos darnos una idea de las tendencias actuales de la imagen. Sé bien que existe una discusión actual sobre el hecho de seguir o de crear modas. En la mayoría de los casos los diseñadores estamos comenzando nuestra carrera (incluyendome por supuesto a mi) y casi siempre necesitamos referencias inmediatas para empezar nuestra labor.
No solo en los medios visuales encontraremos las herramientas necesarias para proseguir con nuestra labor también en nuest realidad. Es por eso que un diseñador debería ser un profesional que se toma el tiempo para ir a sentarse a una banca a observar, que no ver, la vida. ¿Recuerdan esa escena en American Beauty donde el novio de la hija del personaje principal le muestra la grabación de la cosa más hermosa que había visto en su vida? Pues era una bolsa de plástico danzando en el viento. No estoy diciendo que lleguemos a un tipo de sensibilidad que raye en lo metafísico sino al hecho de observar y aún más de estar conscientes de que observamos. Pues no solo encontramos inspiración en los objetos hechos por el hombre también en la naturaleza. Una hoja de un árbol tiene tantos secretos como una instalación nuclear. Solo el que sabe observar los puede descifrar.
Recuerdo que un primo me decía. Siempre que te veo caminando por la calle quiero saludarte pero no puedo porque siempre vas viendo todo a tu alrededor.
Recuerden que cualquier cosa que mires en este mundo es de algún modo un reflejo de ti mismo. De tu ser.

¡Saludos!

1 Comments:

  • así es. no vemos las cosas como son, las vemos como somos.

    por otro lado, qué bien que tengas el hábito de observar. es chido. son en verdad pocos diseñadores los que lo hacen, o almenos los que conozco. la mayoría pone cara de "estás bien?" cuando comparto algo interesante que pude observar hace un momento.

    je,


    saludos y que siga la cumbia!!!

    By Blogger 531, at 11:56 p. m.  

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